El movimiento como motor del aprendizaje

Desde edades muy tempranas, el hecho de que los niños puedan caminar, correr, lanzar una pelota o alcanzar objetos tiene un impacto muy positivo en su desarrollo a muchos niveles. Entre otras cosas, mantenerse en movimiento permite fortalecer los músculos y el sistema sensorial, controlar la postura y el equilibrio, mejorar la coordinación, etc.

Pero, más allá de la dimensión física, el movimiento ayuda a activar numerosas áreas neuronales relacionadas con aspectos como el lenguaje, la memoria, la capacidad de atención y el razonamiento. Además, cuestiones como, por ejemplo, coger un vaso o desplazarse por el parque enseñan nociones como causa y efecto, distancia, proporción y tiempo.

Uno de los puntos centrales de la movilidad es que permite una exploración activa del entorno en la que los más pequeños descubren nuevas realidades y empiezan a comprender el mundo que les rodea. Todo ello les dota de autonomía y les permite interactuar con su contexto, construyendo su propia identidad en relación con el medio y con sus iguales.

Para los niños con movilidad reducida, estas dinámicas son más limitadas, pues la libertad de movimiento es menor y, en ocasiones, pueden requerir de asistencia para realizar tareas básicas. Sin embargo, los avances tecnológicos han permitido que esta situación haya mejorado sustancialmente, con herramientas disponibles para favorecer la autonomía, así como para proyectar una mayor integración en los espacios en los que interactúan.

EXPLORER y aprendizaje

El exoesqueleto EXPLORER es, precisamente, una vía para al juego y la exploración en los niños con dificultades de movimiento. Gracias a este dispositivo, pueden realizar tareas cotidianas y participar en actividades lúdicas con más autonomía; por lo que el aprendizaje social se incrementa: el exoesqueleto permite que los niños puedan unirse a un grupo de manera autónoma y jugar conjuntamente, favoreciendo el desarrollo de lazos socioafectivos y de habilidades como la empatía y el compañerismo.

El uso de este exoesqueleto no se limita al tiempo de ocio. De hecho, los niños pueden utilizarlo en múltiples entornos en su día a día, y eso incluye la escuela. Dotarlos de una mayor autonomía no solo les permite ser más activos en el entorno escolar, sino que, además, el movimiento favorece su aprendizaje al estimular circuitos neuronales relacionados con aspectos como la memoria y el razonamiento.

Este enfoque se alinea con las F-Words del desarrollo infantil, un concepto dónde se destaca la importancia de la función, diversión, familia, amigos, forma física y el futuro en la vida de los niños. En el artículo "Las F-Words y EXPLORER" puedes conocer cómo contribuye el exoesqueleto pediátrico a fortalecer cada uno de estos aspectos.

El impacto en el bienestar emocional también es muy elevado. Poder realizar actividades que reportan satisfacción y gratificación y que contribuyen a una relación más directa con el entorno multiplica las fuentes de aprendizaje de los pequeños con problemas de movilidad. De esta forma, los niños potencian esa curiosidad única que les caracteriza y que les impulsa a descubrir, logrando, además, incrementar su confianza y su motivación al percibirse más autónomos.

Si quieres saber más sobre el exoesqueleto EXPLORER, en Marsi Bionics estaremos encantados de atenderte. Contacta con nosotros sin compromiso y resolveremos todas tus dudas, explicándote en detalle el funcionamiento de este dispositivo.