¿Para qué niños está indicado un exoesqueleto pediátrico?

Los exoesqueletos pediátricos pueden valorarse en niños con alteraciones motoras en las extremidades inferiores que necesitan apoyo para adoptar la posición de pie, practicar movimientos de marcha o participar en actividades terapéuticas o cotidianas.

La indicación depende de una serie de criterios de inclusión.

Patologías y alteraciones motoras que pueden valorarse

ATLAS 2030 está diseñado para niños con enfermedades neurológicas y neuromusculares. Nuestra experiencia clínica se ha centrado especialmente en menores con:

  • Parálisis cerebral.
  • Atrofia muscular espinal.

EXPLORER MB está diseñado para asistir la marcha de niños con trastornos del neurodesarrollo y puede utilizarse también en determinados entornos naturales y cotidianos.

¿Qué criterios se valoran antes de usar un exoesqueleto pediátrico?

Antes de utilizar un exoesqueleto pediátrico, valoramos si el dispositivo puede ajustarse al cuerpo del niño, proporcionarle el soporte necesario y permitirle realizar la actividad prevista. Para ello analizamos conjuntamente su situación funcional, sus medidas corporales, la movilidad articular y el tono muscular.

¿Es necesario que el niño camine o se mantenga de pie?

No es necesario que el niño pueda caminar de forma autónoma para valorar el uso de un exoesqueleto pediátrico. Tampoco se exige necesariamente que sea capaz de mantenerse de pie sin ayuda.

Según las características del exoesqueleto, la marcha activa puede estar guiada por el dispositivo o adaptarse al movimiento que inicia el propio niño.

Durante la valoración comprobamos si el menor puede adoptar una posición vertical con la asistencia del dispositivo y qué soportes necesita para hacerlo. Entre otros aspectos, tenemos en cuenta:

  • La alineación corporal.
  • La tolerancia a la posición de pie.
  • El soporte necesario para el tronco y la cabeza.
  • La respuesta al movimiento asistido.
  • La capacidad para participar en la actividad propuesta.

Diagnóstico y situación funcional del niño

El diagnóstico permite orientar qué exoesqueleto podría valorarse, pero también es necesario analizar cómo afecta la condición del niño a su movilidad y qué capacidades conserva.

Entre otros aspectos, valoramos:

  • La capacidad para mover voluntariamente las piernas.
  • La posibilidad de iniciar o acompañar el paso.
  • El grado de participación durante el movimiento.
  • El nivel de asistencia que necesita para realizar la actividad.

Edad, altura, peso y medidas corporales

Cada exoesqueleto tiene sus propios rangos de ajuste. Para comprobar la compatibilidad, no basta con conocer la edad, la altura o el peso: también debe valorarse la longitud y las proporciones de las extremidades, de manera que las articulaciones del dispositivo puedan alinearse correctamente con las del niño.

En ATLAS 2030, las referencias publicadas son:

  • Peso inferior a 35 kilos.
  • Edad orientativa de entre 4 y 12 años.
  • Longitud de las extremidades compatible con sus ajustes.

Los rangos de ATLAS se ajustan a los de EXPLORER MB, es decir, el niño puede utilizar ambos dispositivos ya que el EXPLORER MB tiene medidas más pequeñas. Sin embargo, a la inversa, habría que valorar si los rangos del dispositivo personal se ajustan a los del exoesqueleto de uso clínico

Movilidad articular, tono muscular y contracturas

La movilidad de las caderas, las rodillas y los tobillos condiciona la colocación del niño y el patrón de movimiento que puede realizar el exoesqueleto. Durante la valoración comprobamos si las articulaciones pueden adoptar las posiciones necesarias sin forzar la alineación y si el dispositivo puede ajustarse correctamente al tronco y a las extremidades.

También analizamos el tono muscular, la espasticidad y la presencia de contracturas o acortamientos, ya que pueden generar resistencia al movimiento o dificultar la colocación.

Entre los aspectos que valoramos se encuentran:

  • Las articulaciones afectadas y su rango de movilidad.
  • La intensidad y localización de la espasticidad.
  • La presencia de contracturas o acortamientos.
  • La posibilidad de colocar las extremidades en una posición compatible con el dispositivo.

Estas alteraciones no implican por sí solas la exclusión, pero deben permitir una colocación y un movimiento adecuados.

Casos en los que puede no estar recomendado

El uso de un exoesqueleto pediátrico puede no estar recomendado o tener que aplazarse cuando:

  • Las medidas corporales no son compatibles con los ajustes del modelo.
  • Las limitaciones articulares, las contracturas o las alteraciones posturales impiden una colocación adecuada.
  • El dispositivo no puede proporcionar el soporte o el tipo de asistencia que necesita el niño.
  • La situación clínica no permite realizar la actividad prevista de forma segura.

Estos criterios no constituyen una lista universal de exclusión. La compatibilidad debe determinarse para cada niño y para cada modelo mediante una valoración profesional.