Cuando una familia recibe un informe clínico, puede encontrarse con expresiones como «GMFCS nivel III» sin saber exactamente qué representan esas siglas.

¿Qué es el sistema GMFCS?

GMFCS son las siglas de Gross Motor Function Classification System, que puede traducirse como Sistema de Clasificación de la Función Motora Gruesa.

El sistema consta de cinco niveles. El nivel I corresponde a los niños que presentan una mayor independencia en sus desplazamientos, mientras que los niveles siguientes describen necesidades progresivamente mayores de apoyo físico, dispositivos para caminar o movilidad sobre ruedas.

Para establecer el nivel no se tiene en cuenta únicamente lo que el niño puede hacer durante una sesión concreta o cuando se esfuerza al máximo. Lo importante es observar su funcionamiento habitual en entornos cotidianos, como su casa, el colegio o la comunidad.

¿Qué mide el sistema GMFCS?

La GMFCS describe el desempeño motor grueso habitual del niño, su forma predominante de desplazarse y la necesidad de utilizar apoyo físico, dispositivos para caminar o sistemas de movilidad sobre ruedas.

Puede aportar información sobre cuestiones como:

  • La capacidad para mantener la posición sentada.
  • La forma de realizar transferencias.
  • La posibilidad de caminar con o sin apoyo.
  • El uso de andadores, muletas o bastones.
  • La necesidad de utilizar una silla de ruedas en algunos o en todos los entornos.

Franjas de edad de la escala GMFCS

La versión ampliada y revisada de la escala, conocida como GMFCS-E&R, diferencia cinco franjas de edad:

  • Menores de 2 años.
  • De 2 a 4 años.
  • De 4 a 6 años.
  • De 6 a 12 años.
  • De 12 a 18 años.

Esta división responde a un motivo clínico. La función motora gruesa evoluciona de forma importante durante el crecimiento y las expectativas funcionales no son las mismas en un lactante, un niño en edad preescolar o un adolescente.

Por ello, cada nivel del GMFCS se adapta a los hitos motores esperables y a las demandas funcionales propias de cada etapa del desarrollo. Por ejemplo, en los primeros años de vida la clasificación se centra en la adquisición de habilidades como el control postural, la sedestación, el gateo o el inicio de la marcha. En edades posteriores, adquieren mayor relevancia aspectos como la capacidad para desplazarse de forma independiente en distintos entornos, recorrer largas distancias, subir y bajar escaleras o utilizar productos de apoyo para la movilidad.

¿Qué significa cada nivel del sistema GMFCS?

Las características de cada nivel cambian ligeramente según la edad del niño. Por este motivo, las siguientes descripciones deben entenderse como una orientación general y no como una evaluación individual.

El nivel se determina observando cómo se mueve el niño habitualmente, no solo qué consigue hacer en condiciones ideales o durante una valoración clínica puntual.

GMFCS nivel I: caminar sin restricciones

En el nivel I, el niño camina sin necesidad de utilizar dispositivos manuales de apoyo, como andadores, bastones o muletas.

Normalmente puede desplazarse tanto en espacios interiores como exteriores y subir escaleras. También puede participar en actividades que implican correr o saltar, aunque estas habilidades pueden estar limitadas por la velocidad, el equilibrio o la coordinación.

Esto no significa que no exista ninguna dificultad motora. El niño puede necesitar más tiempo para realizar determinados movimientos, cansarse antes o tener problemas para mantener el ritmo de otros niños en actividades físicamente exigentes.

La principal característica del nivel I es que la marcha funcional se realiza sin restricciones importantes y sin depender de productos de apoyo para los desplazamientos habituales.

GMFCS nivel II: caminar con algunas limitaciones

Los niños clasificados en el nivel II también caminan habitualmente sin utilizar un dispositivo manual de apoyo, pero presentan mayores limitaciones que los niños del nivel I.

Pueden encontrar dificultades para:

  • Recorrer distancias largas.
  • Caminar por terrenos irregulares.
  • Mantener el equilibrio en espacios concurridos.
  • Desplazarse por pendientes.
  • Subir o bajar escaleras sin utilizar un pasamanos.

Las actividades que requieren correr, saltar, cambiar rápidamente de dirección o mantener el equilibrio suelen resultar más complicadas. Para desplazamientos prolongados, excursiones o determinados espacios comunitarios, el niño puede utilizar algún sistema de movilidad sobre ruedas.

La diferencia fundamental respecto al nivel I no consiste simplemente en caminar o no caminar, ya que ambos niveles lo hacen sin dispositivos manuales. El contraste se encuentra principalmente en la resistencia, el equilibrio, la velocidad y la capacidad para afrontar entornos complejos.

GMFCS nivel III: caminar con un dispositivo de apoyo

En el nivel III, el niño utiliza habitualmente un dispositivo manual para caminar, como un andador, unas muletas o unos bastones.

Puede mantener la posición sentada de forma independiente o con apoyos limitados y, dependiendo de su edad y situación funcional, también puede participar en algunas transferencias.

La forma de desplazamiento puede variar según el entorno. Por ejemplo, el niño puede caminar con un andador dentro de casa o en el colegio y utilizar una silla de ruedas para recorrer distancias largas, moverse por exteriores o desplazarse por espacios comunitarios.

Utilizar una silla de ruedas en determinadas situaciones no significa necesariamente que el niño no pueda caminar. Una misma persona puede combinar distintas formas de movilidad en función de la distancia, la accesibilidad, la fatiga y las características del entorno.

La necesidad habitual de utilizar un dispositivo manual para caminar es la principal diferencia entre los niveles II y III.

GMFCS nivel IV: movilidad autónoma limitada

En el nivel IV, la movilidad independiente se encuentra más limitada y el niño suele necesitar apoyo físico o dispositivos específicos para desplazarse.

Puede mantener la posición sentada con sistemas de apoyo y participar en algunas transferencias, aunque normalmente necesita la ayuda de otra persona. En determinados entornos puede recorrer distancias cortas con asistencia física, dispositivos motorizados o equipos adaptados.

Para los desplazamientos habituales es frecuente utilizar una silla de ruedas manual empujada por otra persona o un sistema de movilidad eléctrica.

No resulta adecuado resumir este nivel diciendo simplemente que el niño «no camina». Algunos niños pueden realizar pasos, permanecer de pie con asistencia o desplazarse en situaciones muy concretas.

Lo que caracteriza al nivel IV es que estas formas de movilidad son limitadas y no constituyen normalmente el principal medio de desplazamiento independiente.

GMFCS nivel V: movilidad con asistencia extensa

En el nivel V existen limitaciones importantes en el control voluntario del movimiento y en la capacidad para mantener posturas contra la gravedad.

El control de la cabeza y el tronco puede estar comprometido, por lo que el niño suele necesitar sistemas específicos de posicionamiento para permanecer sentado de forma segura y confortable.

También requiere una asistencia extensa para realizar transferencias y desplazarse. Habitualmente es transportado en una silla de ruedas adaptada, aunque algunas personas pueden utilizar movilidad eléctrica con controles especialmente configurados.

La diferencia principal entre los niveles IV y V está relacionada con el control postural y la cantidad de asistencia personal o tecnológica necesaria. En el nivel V, las dificultades para mantener la cabeza y el tronco suelen limitar en mayor medida las posibilidades de movilidad autónoma.

Es importante recordar que el nivel GMFCS no refleja el potencial de aprendizaje, capacidad cognitiva, la comunicación, la motivación o la participación del niño. Dos niños clasificados en un mismo nivel pueden presentar características clínicas, necesidades terapéuticas y objetivos funcionales muy diferentes. El GMFCS describe únicamente su nivel habitual de movilidad.

GMFCS, parálisis cerebral y rehabilitación infantil

Conocer el nivel GMFCS puede ayudar a describir la movilidad habitual del niño, orientar la selección de productos de apoyo y establecer objetivos funcionales ajustados a su situación.

Estos objetivos no tienen que limitarse a conseguir una marcha independiente. También pueden centrarse en mejorar el control postural, facilitar las transferencias, aumentar la tolerancia a la posición de pie o favorecer la participación en actividades cotidianas.

La evolución de la tecnología ha permitido incorporar nuevas herramientas a la rehabilitación pediátrica, entre ellas los exoesqueletos robóticos. Su aplicación, siempre basada en una valoración clínica individualizada y en objetivos funcionales definidos, ofrece nuevas posibilidades para el entrenamiento de la marcha y la promoción de la participación en niños con alteraciones de la movilidad.